¿Y si?

04.09.2023

Todos hemos fantaseado con posibles caminos alternativos que podríamos coger, y que podrían cambiar en mayor o menor medida nuestra vida. Algunas fantasías son más alcanzables que otras, y muchas veces se nos escapan de las manos yendo más allá de lo que en un principio habíamos imaginado. Por ello son fantasías. Sin embargo, a los que somos adictos a ellas nos encanta deleitarnos con ellas, independientemente de lo factibles que sean.

Nunca sabes lo que te deparará el futuro. Pero, ¡ah!, cuando se trata del pasado...Eso sí que es una perdición. Lo hecho, hecho está. Lo dicho, dicho está. Aun así nos empeñamos en darle vueltas al asunto con el muy peligroso ¿y si? Imaginamos cómo sería nuestro presente si los hechos que han marcado nuestra vida se hubieran desarrollado de otra manera. Nos preguntamos qué habría pasado si hubiésemos alzado la voz en vez de callarla, si hubiésemos sido más osados cuando la cobardía se apoderó de nosotros.


¿Y si no lo hubiera hecho? ¿Y si no lo hubiera dicho? Lo hecho, hecho está. Lo dicho, dicho está. Pero como nos gusta fantasear seguimos indagando, muchas veces hurgando en la herida, y pensamos en los posibles que crearíamos si pudiéramos cambiar las cosas.

Unos cogerían el DeLorean viajando hasta ese punto del pasado al que no paramos de darle vueltas, para intentar cambiarlo; otros usarían el giratiempo para ayudar a su yo pasado; algunos leerían una y otra vez su diario para buscar los momentos clave de su vida y cambiarlos sin tener en cuenta El Efecto descontrolado que podrían tener…

Lo que daría alguno por tener El Tiempo en sus manos, se dejaría Atrapar en un día concreto para poder, una y otra vez, repasar cada detalle, cada palabra, cada gesto y ver qué es lo que falló. Los más aventureros se presentarían voluntarios para evitar el holocausto nuclear, un accidente de tren o se colocarían debajo de un meteorito para impedir que otros mueran. Incluso matarían por haber elegido la pastilla azul y olvidarlo todo. Como digo, me gusta fantasear fantasías en un mundo fantástico.


Aunque nos pese, la fantasía no sería tal sin su némesis; la realidad. Lo hecho, hecho está. Lo dicho, dicho está. Ya que conocemos la realidad tenemos que aprovecharla y aprender de ella. Doy fe de que de todo se puede aprender, aun en los momentos más jodidos y en las situaciones más inverosímiles. Poquet a poquet y con mucha paciencia. Es posible descubrir cosas que desconocías y meterlas en el saco de la experiencia. Y bueno, si eres afortunado, siembre es de gran ayuda tener cerca gente jodidamente INCREÍBLE que nunca deja de sorprenderte.

Por eso hoy me voy a permitir el lujo de evocar a la Môme y decir non, rien de rein; non, je ne regrette rien.


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